*DÍA 1:
Después del grave incidente, he logrado escapar en un pequeño bote salvavidas, y tras varias horas navegando a merced de las olas con un sol abrasador castigándome y con la única visión de agua allá donde levantaba la mirada, por fin he visto tierra a lo lejos, se trata de una isla, aparentemente deshabitada y llena de manglares, con una vegetación muy espesa, llena de palmeras cerca de la orilla y enormes árboles conforme te adentras en el corazón de la misma. La arena es fina y suave, de un color blanquecino. El agua es cristalina y pueden verse algunos peces de colores nadando cerca de la orilla. De momento lo primero que he hecho ha sido una cabaña para refugiarme, utilizando cañas de bambú y uniéndolas con algunas lianas que colgaban de un robusto árbol. Creo que será lo suficientemente resistente. He cubierto el suelo con unas hojas enormes que he encontrado en una planta cerca de la orilla, así podrán servirme de colchón improvisado. También he tapado el techo con ramas de palmeras para protegerme del frío y la lluvia. No he comido en todo el día, pero ya ha comenzado a anochecer y no tengo fuego para formar una hoguera, así que lo mejor será que no pierda más energía, pues ha sido un día realmente duro. Solo me queda un pequeño trago de agua en la cantimplora y tengo una navaja de mano, y mi cuaderno de notas, el resto de mis pertenencias las he perdido en el trayecto.
La oscuridad es absoluta y el silencio de la noche me angustia.
Después del grave incidente, he logrado escapar en un pequeño bote salvavidas, y tras varias horas navegando a merced de las olas con un sol abrasador castigándome y con la única visión de agua allá donde levantaba la mirada, por fin he visto tierra a lo lejos, se trata de una isla, aparentemente deshabitada y llena de manglares, con una vegetación muy espesa, llena de palmeras cerca de la orilla y enormes árboles conforme te adentras en el corazón de la misma. La arena es fina y suave, de un color blanquecino. El agua es cristalina y pueden verse algunos peces de colores nadando cerca de la orilla. De momento lo primero que he hecho ha sido una cabaña para refugiarme, utilizando cañas de bambú y uniéndolas con algunas lianas que colgaban de un robusto árbol. Creo que será lo suficientemente resistente. He cubierto el suelo con unas hojas enormes que he encontrado en una planta cerca de la orilla, así podrán servirme de colchón improvisado. También he tapado el techo con ramas de palmeras para protegerme del frío y la lluvia. No he comido en todo el día, pero ya ha comenzado a anochecer y no tengo fuego para formar una hoguera, así que lo mejor será que no pierda más energía, pues ha sido un día realmente duro. Solo me queda un pequeño trago de agua en la cantimplora y tengo una navaja de mano, y mi cuaderno de notas, el resto de mis pertenencias las he perdido en el trayecto.
La oscuridad es absoluta y el silencio de la noche me angustia.
*DÍA 2:
Después de unas horas de descanso, he salido a buscar algo de comida. Me he despertado con el cuerpo lleno de picaduras de mosquitos y con el estómago revuelto. He tomado una de las pocas veredas que hay para adentrarme al interior de la selva, se me hace muy difícil caminar entre tanta maleza. Después de varias horas caminando he recogido algo de agua que se había filtrado entre las hojas de una planta, pero no he encontrado nada para llevarme a la boca y cada vez tengo más hambre, lo que hace que tenga mareos y me cueste seguir caminando. He visto algunos frutos en lo alto de un árbol pero se me hace imposible acceder a ellos, pues están en lo más alto de la copa. Un ruido me ha llamado la atención, se trataba de un manantial de agua dulce en el que rompe con fuerza una cascada. He tomado un baño con el que he conseguido recuperarme bastante. La balsa de agua estaba rodeada de cocoteras, y he aprovechado que había varios cocos en el suelo para recogerlos, los he abierto rompiéndolos contra una roca, es el primer alimento que me llevo a la boca en dos días, lo necesitaba realmente, y ahora he recuperado algo de fuerzas. Me he llevado varios cocos a la cabaña como reserva para días posteriores. Hoy ha sido un día mejor de lo que me esperaba y ha hecho que mi ánimo mejore, pero la soledad y los extraños ruidos de la noche me impiden que duerma con tranquilidad.
*DÍA 3:
Esta mañana he salido a inspeccionar otros lugares de la isla para ver si encuentro algo de utilidad. He caminado dirección al norte durante 45 minutos y he encontrado una vieja cabaña abandonada, parecía deshabitada hacía años, aún así me ha parecido extraño que en cualquier momento alguien hubiese vivido allí pues no había rastros de vida humana, al menos reciente, a lo largo de la isla. En uno de los armarios he encontrado un arpón y una red de pesca, así como algo de hilo nailon y un par de anzuelos oxidados. El arpón era demasiado pesado de modo que lo he dejado allí, pero el resto de cosas las he cogido, pues me pueden ser muy útiles.
He mirado en los cajones de una mesa que tenía la madera podrida de la humedad, había varios recortes de periódicos de hace más de veinte años, con noticias sobre un explorador francés llamado Jean Pierre, que decía haber hallado asombrosos descubrimientos en esta isla que según él cambiarían el rumbo de la historia. También he encontrado una caja de cerillas, era justo lo que necesitaba, por fin he podido encender un fuego por la noche que me está ayudando a no sentirme tan solo y que ahuyentará a todo tipos de insectos.
*DÍA 4:
Hoy he salido temprano para intentar pescar algo en la orilla con la red que encontré ayer, he utilizado de cebo un cangrejo muerto que he encontrado cerca de unas rocas. La pesca ha sido un éxito y en menos de 15 minutos he podido coger un pez de un tamaño más que aceptable. También he agrupado algunas cañas de bambú y ramas secas para hacer una fogata que sirva como señal de auxilio por si pasa algún barco cerca. Esta tarde hay algo que me ha aterrado, cuando he vuelto a adentrarme en la isla he visto un cuerpo colgado de un árbol, solo una gruesa liana impedía que el cuerpo contactase con el suelo, pues permanecía un metro sobre el mismo. Por el estado de descomposición parecía que llevaba allí años, lo más escalofriante ha sido comprobar su identidad, pues en su bolsillo había una cartera, y la documentación correspondía al famoso explorador francés que había ido a investigar a la isla y sobre el que había encontrado esos curiosos recortes de periódico, Jean Pierre. Ha sido decepcionante ver como no hay rastros de barcos cercanos ni nadie parece haber recibido mi señal pidiendo ayuda, todavía siento escalofríos tras haber encontrado ese cadáver en el árbol, me va a ser difícil conciliar el sueño dándole vueltas a todo ello. Asaré en el fuego el pescado que cogí esta mañana con la red y trataré de dormir si es que puedo.
*DÍA 5:
No tengo fuerzas ni ánimo para escribir, estoy agotado y cada vez la posibilidad de salir con vida de esta isla es cada vez menor. En cinco días no he visto ni rastro de un barco, una avioneta u otro medio de ayuda. Parece como si esta isla estuviera fuera del mapa y las esperanzas de un rescate decrecen cada minuto que pasa.
*DÍA 6:
Esta mañana ha llegado hasta la orilla una enorme caja de madera con un embalaje para mercancías, típica de los barcos de transporte. Me ha sido muy difícil abrirla, pues para ello hubiera necesitado una palanca de metal o similar. Lo he intentado varias veces con ramas de los árboles, pero se rompían y la caja permanecía intacta, de modo que he comenzado a romper la madera con la navaja de mano. Después de más de cinco horas intentándolo y con el cuerpo lleno de sudor por el esfuerzo, por fin he logrado que la madera cediese, saliendo un enorme chorro de agua que se había almacenado dentro, quedando al descubierto el contenido. Se trataba de un enorme piano de cola, cubierto de almohadillas de espuma que lo protegían en su transporte y que estaba lleno de algas en su interior. Al tocar las teclas retumbaba un desagradable sonido, pues el agua lo había estropeado por completo. Esperaba encontrar algo de valor en el interior de la caja, pues he empleado mucha energía en ello, y no he obtenido nada a cambio. La situación actual se puede definir con una sola palabra: Desánimo.
*DÍA 7:
Estoy comenzando a tener sensación extraña, me parece que no estoy solo en la isla, noto la presencia de alguien que me vigila y sigue mis pasos, pero no he logrado ver a nadie y esto me incomoda mucho. Me estoy empezando a imaginar cosas y mi cabeza no actúa con claridad, tengo que tranquilizarme, pues todo puede ser causa del hambre y el cansancio. Creo que la fiebre me está subiendo y tengo un enorme malestar. Cada ruido extraño que escucho hace que me vuelva paranoico. Como cada día he vuelto a hacer señales de humo, pero con similar resultado, cosa que hunde mi ánimo. Hoy no he conseguido coger nada para comer, así que tomaré alguno de los cocos que almacené en la cabaña días atrás. Encenderé una hoguera y dormiré con un ojo abierto y con la navaja a mano, pues esta situación ha hecho que el pánico se adueñe de mí.
*DÍA 8:
No puedo creerme lo que me está pasando, parece tratarse de una pesadilla. He despertado en el corazón de la selva, entre la maleza, con un increíble dolor de cabeza y algo mareado. No entiendo como he podido llegar hasta allí, lo único que recuerdo es que me quedé dormido junto a la hoguera tras varias horas de inquietud vigilando mi cabaña, no comprendo nada y mi cabeza ya no puede soportar esto. Cuando he vuelto a la orilla de la isla para coger mis cosas ha pasado algo que me ha dejado helado, no había rastro de mi cabaña, como si nunca hubiese existido, y el bote salvavidas con el que llegué a la misma tampoco estaba por ningún lado. ¿Me estoy volviendo loco? ¿Hay alguien detrás de todo esto o será fruto de mi imaginación?. Ya no se qué hacer, todo esto me está superando, la situación es realmente siniestra. No tengo donde ir a dormir, está anocheciendo, así que iré a refugiarme a la cabaña que encontré en el interior de la selva, aunque me parece algo siniestra, pero no tengo otra alternativa. Un fuerte viento está agitando los árboles con dureza. Por fin he conseguido acceder a la cabaña y estoy refugiado, he encendido un pequeño fuego en el interior. Cuando estaba llegando a la cabaña he visto una multitud de puntos luminosos en lo alto de la colina, no sabría decir de que se trata, nunca había visto nada así. Estoy realmente asustado, temblando, los ruidos fuera de la cabaña cada vez son mayores, estoy seguro de que está pasando algo muy raro.
-10 AÑOS DESPUÉS:
Este diario recogido en un cuaderno de anotaciones, fue encontrado en esa misma cabaña del interior de la selva por una expedición de científicos noruegos, que habían ido a la isla a realizar unos trabajos de investigación. Junto al diario fue hallado el cuerpo del protagonista, con un arpón que atravesaba su pecho. Nadie sabrá lo que realmente pasó esa noche, si tuvo lugar algo paranormal o fruto del pánico y sus alucinaciones él mismo decidió poner fin a esa angustia atravesándose el pecho con el arpón. Lo que está claro es que esta isla encierra algún misterio que la hace diferente, pues junto al cuerpo del protagonista del diario y el de Jean Pierre, se encontraron cinco cuerpos más en circunstancias similares en el perímetro de la isla. Es evidente que hay alguien que no quiere que los secretos de la isla sean revelados. Hay algo que ha llamó la atención a los científicos, que estaban realizando estudios de cada rincón de la isla, pues una bandada de unos diez pájaros que sobrevolaban la misma, se desplomaron al pasar por el mismo punto, cayendo al suelo de forma simultánea y muriendo de forma súbita. Este suceso pudieron ver como se repetía en días posteriores. La expedición, inicialmente compuesta por diez personas, estaba perpleja, pues había perdido ya a dos componentes del grupo, encontrado además todo tipo de anormalidades, objetos personales que les desaparecían o cambiaban de lugar, ruidos inexplicables, y fuertes pitidos en sus oídos que les hacían imposible llevar el día a día. Es como si alguien quisiese que abandonasen la isla, y sea quien fuere ese alguien, lo consiguió, pues días después se plantearon el regreso a casa, poniendo fin a ese calvario. Ese fue el último día que nadie volvió a pisar la isla, pues los científicos enmudecían cada vez que se les preguntaba al respecto de la ubicación de la misma, es como si alguien hubiera borrado de sus memorias como llegaron hasta allí y otros datos que pudieran ser reveladores para determinar el paradero de la misma.

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